El nombre LAPISLAZULI, proviene del latín lapis (piedra)
y lazuli del árabe (azul).
El
lapislázuli, es una gema de recepción, de sensaciones que rescatan la
luz espiritual, escondida en la tierra, incidiendo más en el
mundo interior que en el exterior. Se centra más en el ser que el hacer.
Es una
piedra semipreciosa compuesta por al menos de 14 minerales
diferentes , entre los que se destacan la lazurita, que le
proporciona su característico color azul, la wallostonita y la
calcita
que producen sus vetas grises y blancas, y la pirita que la decora
con sus reflejos dorados.
Era considerada por los
antiguos egipcios como una piedra preciosa,
los cuales le dieron esplendor a sus mejores joyas utilizando lapislázuli
proveniente de Afganistán, de la misma mina que se explota hasta hoy. En
algunos pasajes bíblicos es descripto como
zafiro.
Los
griegos le atribuían propiedades
curativas contra fiebres y la melancolía. Por su intenso y
exclusivo color azul el lapislázuli siempre ha
sido símbolo de pureza, salud, elegancia, suerte y nobleza.
Cleopatra utilizó el
polvo de lapislázuli como primer cosmético para ojos; los
budistas expresaban que otorgaba tranquilidad
mental; los chinos la agregaban
a sus vestimentas y al pelo contando con que les
proporcionara suerte y salud.
En sí misma refleja el
cielo y la tierra.
Simboliza la
iluminación espiritual entre los hombres que buscan ese algo
más que se oculta detrás de nuestras limitaciones naturales.
Es una gema que ayuda a
acumular sin codicia para ayudar después a los que lo necesiten.
Posteriormente, durante el
renacimiento, el polvo de lapislázuli fue utilizado como un resistente
pigmento azul que no perdería su color. Leonardo da Vinci, entre
otros, usaron el oro azul en algunas de sus pinturas más valiosas.
En esa época, su valor por gramo igualaba el del oro, a fines del
siglo pasado, Carl Fabergé incorporó lapislázuli a sus más
preciadas joyas, y recientemente Paloma Picasso a las suyas.